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12 mitos de la psicología

Mitos psicólogos1.   No creo en la PsicologíaLa Psicología es una ciencia que estudia el comportamiento humano y su relación con los…

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17 nov 20257 min de lectura
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12 mitos de la psicología

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Mitos psicólogos

1.   No creo en la Psicología

La Psicología es una ciencia que estudia el comportamiento humano y su relación con los procesos mentales relacionados con el pensamiento, el aprendizaje y las emociones.

Por lo tanto, no se trata de una cuestión de creencias, la Psicología pertenece a las Ciencias de la Salud y, en consecuencia, utiliza el método científico basado en la evidencia para llegar a la comprensión y el estudio de comportamiento humano y de los procesos psicológicos.

2.       2. Ir al psicólogo es “cosa de locos”

Esta es una de las principales falsas creencias que se mantienen en torno a la figura del psicólogo. Existe la idea de que el psicólogo se encarga únicamente de intervenir sobre problemas mentales graves.

Por ejemplo, esquizofrenia o lo que la gente llama vulgarmente locura, estar fuera de sí, ido o fuera de la realidad.

Vemos claro acudir al médico si tenemos un problema físico, de diferente índole y gravedad. Lo ideal sería poder normalizar ir a un psicólogo si lo que está en juego es nuestra salud mental.

3.       3. “¿Eres psicólogo, me vas a leer la mente?”

Si tuviéramos ese súper poder, las cosas serían muy distintas en la consulta. No, de nuevo sentimos informar, que no hacemos magia.

Un psicólogo necesita de intercambio con el paciente para saber que le está molestando. Resulta imprescindible que la persona que acude aporte información sobre las situaciones que le hacen sentir mal, qué emociones presenta, como son sus relaciones…

De hecho, antes de comenzar un tratamiento, es necesario un proceso de evaluación. Generalmente se realiza a través de una o varias entrevistas e incluso a veces acompañado de cuestionarios o pruebas adicionales. Como estarás pensando, eso de leer la mente por tanto, es todo un mito.

Es por ello que en el proceso terapéutico, se produce la alianza y la relación de manera progresiva. Según vayas adquiriendo confianza, podrás ir entrando cada vez más en el plano íntimo y personal, al ritmo que tú consideres y puedas hacerlo.

Así también, para poder ir conociéndote, el psicólogo en ocasiones puede pedir tareas o reflexiones para hacer en casa. Esa es su forma de leer tu mente y tu mundo.

4.      4. “Los psicólogos solo cobran por escuchar los problemas”

Es frecuente escuchar que los psicólogos tenemos unas tarifas elevadas. También que tenemos un trabajo cómodo porque solo estamos sentados y escuchamos. Pero hay que tener en cuenta que nuestro trabajo no solo es escuchar.

Tras las sesiones y por tanto, antes de las citas de seguimiento, los psicólogos preparamos los casos, buscamos información, leemos libros y artículos, supervisamos con compañeros si consideramos que estamos bloqueados con el caso, estamos en formación constante… Además, esa escucha no es la que se pone en marcha como cuando tomas un café con un amigo.

Se trata de una escucha activa.

El psicólogo no solo escucha lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

5.      5. “El tiempo todo lo cura”

Es verdad que muchas veces el paso del tiempo nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. Pero el tiempo por sí mismo, no tiene propiedades terapéuticas.

Existen casos en que el paso del tiempo puede ayudar a serenar nuestras emociones, pero en otros casos, contribuir a cronificar un problema que podría haberse solucionado de haberse intervenido a tiempo sobre él.

6.      6.“La terapia o ir al psicólogo no sirve para nada”

La terapia sirve y funciona si le damos la oportunidad. Si la actitud es de implicación positiva, de búsqueda de cambio y de compromiso con el tratamiento psicológico, funciona.

En cambio, si nuestra actitud es hostil, pasiva, pensamos que el psicólogo nos lo va resolver todo sin que nosotros hagamos nada, no servirá.

De la misma manera, si el médico te receta una medicación y no tomas las dosis pautadas, el tratamiento no será efectivo.

7.       7. “Para qué ir a un psicólogo si se lo puedo contar a un amigo”

No cabe duda de que las amistades y el apoyo social son necesarios y una fuente satisfactoria para incrementar nuestro bienestar.

De hecho, en diversos estudios se ha demostrado que el apoyo social es muy importante. Es un factor protector frente a problemáticas relacionadas con el estado de ánimo y la regulación del estrés.

No obstante, aunque hablar con amigos o familiares puede aliviar el malestar y ayuda al desahogo emocional, no es suficiente en muchos casos.

En ocasiones, nuestros allegados no muestran la empatía que necesitamos, dan consejos desde su punto de vista, o no son imparciales ni objetivos. Incluso a veces, con sus comentarios pueden llegar a incrementar el malestar. 

8.   Sólo con acudir a psicoterapia basta para la mejoría

La Psicología no es magia, y los psicólogos tampoco somos magos.

La psicoterapia es un proceso que necesita de la implicación activa del psicólogo y del propio paciente, quien debe estar dispuesto a evaluar sus comportamientos de un modo más objetivo y tener una actitud abierta a cambiar y/o modificar costumbres.

Se trata por tanto de un trabajo mutuo, que requiere de tiempo y dedicación, en el que ambas partes contribuyen al cambio, siendo esencial su participación activa y comprometida en dicho proceso terapéutico.

9.   El psicólogo juzgará mi forma de vida y mi modo de comportarme

De acuerdo al código deontológico que rige la profesión del psicólogo, un psicólogo debe acompañar a la persona en su proceso terapéutico, mostrando siempre apoyo y aceptación incondicional, evitando en todo momento el uso de juicios y la emisión de opiniones personales acerca de la vida y forma de proceder del usuario.

De este modo, si durante la psicoterapia sientes que se juzgan tus decisiones y conducta, es importante que lo comentes con tu psicólogo para poder valorar la relación terapéutica y tomar las medidas necesarias.

1    10. ¿Todo sobre mi infancia?

Si piensa que la terapia consiste en estar tumbado ante un terapeuta hablando sobre su infancia, está equivocado. Las terapias reales tienen poco que ver con la imagen que se da de las mismas en las series de televisión y el cine.

Aunque discutir el pasado puede ser útil en muchas situaciones, la mayoría de las terapias actuales se centran en resolver los problemas en el presente y hacia el futuro.

La terapia proporciona herramientas para resolver problemas y mejorar la calidad de vida. Estas herramientas pueden incluir habilidades de relación personal, manejo de la ira, o técnicas para gestionar pensamientos y actuaciones.

No es necesario que se intenten resolver asuntos del pasado para funcionar bien en el presente. Puedes estar muy centrado en el presente y en los problemas específicos del presente.

11    11. La terapia es para personas enfermas mentales

La terapia tiene su origen en el tratamiento de trastornos mentales severos, pero eso ha quedado atrás. No es necesario sufrir una enfermedad mental grave para poder beneficiarse de una terapia, y buscar terapia no significa que usted es un enfermo mental. Tampoco es un signo de debilidad.

Por el contrario es un signo de uso de los recursos disponibles. Cuando la vida parece escapar a nuestro control, la terapia es una herramienta que puede ayudarnos a retomar ese control.

Actualmente la vida cotidiana significa lidiar con las demandas del trabajo, la familia, la salud y las relaciones sociales. La terapia puede ayudarle a manejar estas demandas con más dignidad si usted es un padre o una madre entrenada o un trabajador de poco aguante.

Tomar las riendas de las demandas cotidianas le ayudará a funcionar a un nivel superior de experiencia y de disfrute.

      12.   La terapia dura toda la vida

Esa idea de estar en terapia durante años es otro cliché del cine y la televisión. Es cierto que algunas personas pueden beneficiarse de una terapia continua, sobre todo aquellas que padecen una enfermedad mental grave de larga duración.

Pero muchas cuestiones sobre salud mental y calidad de vida pueden ser abordadas en unas pocas semanas o meses.

Es posible observar cambios significativos en tu vida con solo unas pocas sesiones (entre una y cuatro). Y los beneficios pueden ir más allá de reducir el estrés o la ansiedad.

La terapia breve o a corto plazo puede ayudarle a mejorar sus relaciones, refrescar sus habilidades tales como, dormir mejor, manejar su peso, adoptar hábitos saludables y ser más efectivos en la consecución de sus metas.

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